20100202
Estuve mucho tiempo mirando como la extraña arañita nocturna hacía su telaraña. Empecé tirándole bichitos de luz, que ya bastante lástima me daban, pero obviamente la iba a alimentar ya que ella me entretenía y era genial. Después un cascarudo. Finalmente, bueno, tenía que experimentar che. Una pequeña ranita. Lo mas raro es que quedó pegada a la tela inmediatamente y no movía mas que una patita y parpadeaba (pobrecita,si,si). Pero llegó, claro, la señorita pro-naturaleza a arruinar las cosillas. ¿Cuántas ranitas son comidas y torturadas a diario por grandes o no tan grandes depredadores? Así es la vida de los animales al fin y al cabo. Por ahí en la tela no moría y vivia una vida normal de ranita. Y por ahí salía saltando alegremente por haberse salvado y era pisada por una vaca o comida por un perro hambriento. Pero no, no, tenías que sacar la ranita de la tela, encima se había destruido gran parte (pobre arañita) por lo tanto ya no valía la pena intentarlo de nuevo. Cláro! Bien que te gusta comer cerditos, vaquitas, pajaritos y pescaditos.
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